La Sociología de la Educación es una de las más jóvenes ramas del saber humano, ya que posee alrededor de sólo un siglo de existencia. Fueron Augusto Comte y Emile Durkhein los que le dieron vida como Ciencia general (Comte) y como Ciencias de la Educación (Durkhein).La epistemología de la Sociología de la Educación es enormemente rica en su marco teórico y metodológico. Entre los estudios sociales que formula figuran la Pedagogía, el Colectivo Escolar, el Colectivo Pedagógico, las relaciones sociales, la Institución Escolar, la familiam la comunidad, el desempeño de roles y los códigos de género entre otros.

martes, 30 de abril de 2013


Cartas a quien pretende enseñar, de Paulo Freire.
Siglo XXI Editores.
Décima edición en español. Págs. 82-93
 “Rondando la escuela, deambulando por las calles de su belleza, blanco de las burlas de los otros niños, y de los adultos también, vagaba perdida y lo que era peor, pérdida de sí misma, una especie de niña de nadie.”
 Un día Madalena me dijo que la abuela de la niña la había buscado para pedirle que recibiese a la nieta en la escuela diciendo también que no podría pagar la cuota, casi simbólica, establecida por la dirección popular de la escuela.
 “No creo que haya problema en relación con la cuota. Sin embargo, tengo una exigencia para poder aceptar a Carlinha en la escuela: que me llegue aquí limpia, bañada y con un mínimo de ropa. Y que venga así todos los días, y no sólo mañana”, le dijo Madalena. La abuela aceptó y prometió que cumpliría. Al día siguiente Carlinha llegó a la escuela completamente cambiada, limpia, cara bonita, facciones descubiertas, confiada.
La limpieza, la cara libre de marcas de mugre, resaltaba su presencia en el salón. Carlinha comenzó a confiar en sí misma. La abuela comenzó a creer no sólo en Carlinha sino en sí misma también. Carlinha se descubrió, su abuela se redescubrió.
Una apreciación ingenua diría que la intervención de la educadora había sido pequeñoburguesa, elitista, enajenada. Al fin y al cabo, ¿cómo exigirle a una niña de la favela que viniese a la escuela bañada?
En realidad, Madalena cumplió con su deber de educadora progresista. Su intervención posibilitó a la niña y a su abuela la conquista de un espacio  el de su dignidad en el respeto de los otros. Mañana será más fácil para Carlinha reconocerse también como miembro de toda una clase, la trabajadora, en la búsqueda de mejores días.
Sin la intervención democrática del educador o de la educadora no hay educación progresista.

martes, 26 de marzo de 2013

Las expectativas positivas sobre los alumnos

"Todos conocemos a niños que si siguen siendo malos estudiantes es sólo por respeto a la imagen que sus profesores tienen de ellos...¿Cómo podrían ellos  jóvenes e inexpertos, sin títulos ni autoridad institucional, hacer mentir a aquellos que, de clase en clase, de disciplina en disciplina, desde lo alto de su cátedra  están de acuerdo en considerarles incapaces?...
A menos que encuentren, en su entorno escolar o social, una mirada positiva y confiada, un optimismo decidido que les envíe otra imagen de sí mismos y la convicción de que algo es posible.A menos, sobre todo, que se encuentren frente a un adulto decidido a hacerlo todo para QUE LO LOGREN, y que se sienta personalmente responsable de su progreso".
...................................................................................................................................................................
"Puesto que no es posible conocer verdaderamente el placer de aprender antes de haber aprendido, su determinación por aprender se inscribe, al principio, en una relación, responde a una exigencia y a un desafío; honra una confianza y la justifica a la vez, es ese gesto que devuelve el saludo al otro porque le ha reconocido en su humanidad".

Philippe Meirieu "La opción de educar. Ética y pedagogía"; pp. 40 y 41

domingo, 24 de marzo de 2013

Mitos, según Paulo Freire



"...aquellos mitos indispensables para el mantenimiento del status quo... El mito, por ejemplo, de que el orden opresor es un orden de libertad. De que todos son libres para trabajar donde quieran. Si no les agrada el patrón, pueden dejarlo y buscar otro empleo. El mito de que este "orden" respeta los derechos de la persona humana y que, por lo tanto, es digno de todo aprecio. El mito de que todos pueden llegar a ser empresarios siempre que no sean perezosos y, más aún, el mito de que el hombre que vende por las calles, gritando "dulce de banana y guayaba" es un empresario tanto cuanto lo es el dueño de una gran fábrica".

Paulo Freire, "Pedagogía del oprimido", p.170

jueves, 21 de marzo de 2013

Habilitando la palabra

Tengo una agenda que me acompaña siempre y a la que llamo "historias clínicas". Este manojo de hojas anilladas tiene notas, comentarios, horarios, y análisis de clases y trabajos de los alumnos y míos. Cuando las clases transcurren, cuando los alumnos toman la palabra, yo escribo afiebrada y parece que no me alcanza la mano ni la velocidad. Este cuaderno "de ruta" me provee de datos tan valiosos que hoy comparto un pequeño informe, de una última clase. Espero que mis compañeras puedan aprovechar este humilde aporte, y les recuerdo que la educación normalista hace muchas décadas enseñaban a las pequeñas futuras maestras a seguir "el cuaderno" de notas y clases, que se utilizaba luego como insumo para preparar sus clases. ¿Vieron? todo vuelve...

Habilitando la palabra y construyendo significados

Cuando César Coll, (1991), afirma que el aprendizaje y la enseñanza desde una postura constructivista, se refiere al proceso de construcción de significados y atribución de sentidos en torno a los saberes, nos queda claro que no se refiere precisamente a la acumulación de conocimientos, sino a la integración, modificación, coordinación y relación entre esquemas de conocimientos, alguno de los cuales ya se poseían.
Siguiendo a Coll, coincidimos que la posición constructivista del aprendizaje y de la enseñanza no prescribe formas predeterminadas de enseñar, pero provee elementos para el análisis y reflexión sobre la práctica docente, que nos permiten una mejor comprensión de los procesos que intervienen en la misma, admitiéndonos la posibilidad de realizar una valoración reflexiva sobre las estrategias que se han puesto en práctica en la aventura de enseñar y aprender.
Constituir las prácticas evaluativas de la cátedra de Pedagogía en objeto de estudio, supone asumir una postura desde donde se caracterizará y pretenderá una comprensión profunda de los diferentes modos en que la docente lleva a cabo su tarea áulica.
Es en la situación de clases donde la observación y el registro de datos nos ha provisto de valioso material, dando como resultado una empiria que será, la base epistemológica de la investigación.
Si bien se registraron antecedentes de trabajos individuales y de equipos, se ha tomado nota de instancias colectivas a fin de enriquecer todos los aspectos de las observaciones.
Esta es una muestra de la voz de los alumnos. La última clase se les propone una reflexión personal, habilitando como muchas veces durante el año, su palabra.

“la materia nos hizo dudar”; “nos dejó construir, generar, respetaron nuestros tiempos”; “nos dejaron crecer, nos enseñaron a reflexionar”; “creí que era una materia pesada, boba, fácil”; “me costó, en principio no estaba de acuerdo con el enfoque”; “los trabajos fueron los que me hicieron dudar”; “las lecturas me costaron, tiempo y esfuerzo; “cuestan las reflexiones y el contexto histórico”; “pensé que eran definiciones,  se me cambió con el tiempo”; “me costó ir más allá, creo que me dio herramientas”; “me quiero enrolar en esa escuela, la del puente levadizo”; “hay conceptos que marean”, “esto me pareció un método de enseñanza que no te tendencia”; “encontré espacio de reflexión”; “nunca me lo habían pedido”; “para mí fue la escuela en sentido amplio, se apeló a la reflexión personal”; “para mí fue el 1er. Acercamiento , nada que ver con la odontología”, “ no fue tediosa, me quedo con lo de habitar el aula”; “me parecieron cómodos los métodos de evaluación”; “como técnico me puse a reflexionar sobre las motivaciones; encontré otros sentidos”; “me costaron los textos al principio”; “la materia me sorprendió, pude ver la educación desde otro lugar”; “poder plantear en otros ámbitos de la educación lo importante de tener voz”; “es bueno ser escuchado”; “la materia fue coherente, tuvo objetivos y nos pidió una mirada amplia”; “se buscó sacar el jugo de cada uno”; “sentí comodidad de poder expresarme”;” primero no me gustaba y era pesada, después me permitió abrir otro abanico”; “pude ver que en el aula no es todo paz, a veces hay tensión”; “al no tener la presión de la nota uno puede soltarse”; “odié a Francine Best pero me llevo una buena impresión de la materia”

 El carácter descriptivo y la textualidad de los datos, permiten que el registro pueda ser utilizado en el trabajo de análisis de la propia práctica para la docente y provee de material vivencial valioso para la investigación.

jueves, 21 de febrero de 2013

Planificando clases significativas


La construcción de conceptos: su instrumentación didáctica
Para comprender más acertadamente el proceso de construcción de conceptos, recordemos que entendemos los contenidos de pensamiento, entre ellos los conceptos, no como meros contenidos decorativos, sino como instrumentos.
Cuando pensamos, trabajamos con la ayuda de los conceptos que logramos construir. Al aplicarlos a nuevos fenómenos, captamos éstos y se van ordenando en nuestra mente.
Un ejemplo explicitado por Aebli, resulta sumamente esclarecedor: “El visitante de una clínica psiquiátrica sólo ve personas anormales, pero el que sabe lo que es una depresión, una esquizofrenia o una neurosis, ve claramente las correlaciones y los cuadros clínicos y los cuadros clínicos se van agrupando. Igualmente se ordena el mundo de las plantas y el del tiempo meteorológico para aquellas personas que poseen los conceptos de la botánica y la meteorología” (AEBLI, 1988, pp. 212 y 213)
Los conceptos son las unidades con las que pensamos combinándolos, ordenándolos y transformándolos. Reducir los conceptos a meros contenidos, no sólo limita su significación sino que además nos conduce a la idea de que la enseñanza debe “amueblar” la mente con ellos.
En el proceso de formación de conceptos es necesario que se descubran las relaciones y diferencias con otros conceptos ya formados; que se establezcan las funciones, las causas, las intenciones, que se los integre dentro de una red conceptual a la cual pertenece y que le da significación.
La construcción significativa de conceptos requiere de una hábil intervención docente, para posibilitar que se establezcan todas las interconexiones necesarias a fin de que el concepto se convierta en un instrumento de pensamiento.
Tener en cuenta que: La clase teórica no debe utilizarse sólo para volcar información a la que los alumnos pueden acceder por medio de apuntes y libros, sino para teorizar acerca de los conceptos básicos del tema en cuestión, de manera que éstos se transformen en instrumentos que permitan el abordaje comprensivo de apuntes y libros.
Para planificar una materia o una clase es necesario que el docente tenga claro cuáles son los conceptos básicos de la disciplina o clase en cuestión, que pueda seleccionarlos, jerarquizarlos y relacionarlos, dentro de una red conceptual.(SANJURJO, Liliana, 1994)

Para ver más sobre este tema podemos leer:
Aebli, Hans:” Doce formas básicas de enseñar”; Edit. Narcea, Madrid. 1988.
Sanjurjo, Liliana; Vera, María Teresita; “Aprendizaje significativo y enseñanza en los niveles medio y superior”; Edit. Homo Sapiens, Rosario, 1994.

jueves, 14 de febrero de 2013

Las similitudes y diferencias entre Sarmiento y Rául Scalabrini Ortiz

El reconocido ensayista e historiador Norberto Galasso coteja los legados del autor de Facundo o Civilización y Barbarie y el pensador nacional de FORJA, ambos nacidos un 14 de febrero, acaso una "picardía de la Historia". 




El 14 de febrero resulta una fecha interesante con distintos significados. Si estuviésemos en período lectivo, seguramente docentes y alumnos la festejarían como el 14 de febrero de 1811, fecha del nacimiento de Domingo Faustino Sarmiento, mientras la militancia del campo nacional la remitiría al 14 de febrero de 1898, día en que llegó a este mundo Raúl Scalabrini Ortiz (aunque en algunas biografías se ha cometido la errata de darlo por nacido el 14 de abril).
Esta coincidencia parece una picardía de la Historia porque en el aspecto ideológico el antagonismo entre ambos es notable e incluso muestran divergencias en sus caracteres picológicos, aunque también es cierto que los simplificadores de la historia argentina han agravado las distancias entre ellos, acentuando divergencias y ocultando algunas coincidencias.
Sarmiento irrumpió en nuestra historia a gritos, a empujones, a trompazos, proclamando furiosamente que era “Yo”, el “don Yo” que había destruido a “la barbarie federal” y el “don Yo” que se anticipaba al futuro, en medio de un ámbito político mediocre. Y estuvo en todas, con su vozarrón, insultando, bramando sus tremendos juicios antipopulares en frases agraviantes y belicosas. Fue hombre del mitrismo en los años cincuenta y después, al llegar a la presidencia, gobernó teniendo al mitrismo como principal antagonista y lo reprimió con las armas en 1874 para imponer su sucesor, Avellaneda. Fue también legislador y ministro y pretendía una segunda presidencia. Promovió la inmigración pero luego la vituperó en La condición del extranjero en América juzgándola inferior al nativo, libro que la Historia Oficial ha escamoteado. Fue elitista, pero defendió con ardor la igualitaria Ley 1420 de enseñanza laica. Octavio Amadeo lo dibujó en pocos trazos: “Era ejecutivo y feroz frente a la anarquía... No participó en la ejecución del Chacho pero lo hubiera hecho con placer... Era jactancioso y provocativo, sacaba la lengua y se golpeaba la boca, Lanzaba su mala palabra y se ponía su penacho de piel roja, con cascabeles y plumas, carnavalesco y sublime... Contribuía a cimentar la fama de su desequilibrio su popular vanidad” (“Por fin entre nosotros, le dijeron en el manicomio cuando lo visitó como presidente"). “Tenía una vanidad proverbial y candorosa... Su aspecto es plutónico, parece que hubiera brotado de alguna rajadura de la tierra... No es difícil imaginarlo desprendiéndose de los árboles para cometer violencias en la selva... Habla con desenfado, con los botones desprendidos, sin pedir excusas... Su audacia es frenética; su esperanza, obcecada... Allí va el viejo loco, de grandes orejas y labios gruesos, gesticulando”...
Fue indiscutiblemente un gran prosista pero también un gran imaginativo, por no decir mentiroso, que llenó su Facundo -según él mismo lo confesó en carta a Paz- “con mentiras puestas a designio” y no tuvo sensatez en sus debates, donde combinó bastonazos y puteadas. Quiso crear una Patria -ello explica, después de 1868, su enfrentamiento con el mitrismo- como si su corazón albergara una pasión nacional, pero su cerebro respondía a una concepción colonial. Por eso, por su prédica de “civilización o barbarie”, ensalzando al opresor y denostando al nativo, su retrato ocupó hasta los últimos rincones de todas las escuelas del país convertido en semicolonia inglesa.
Scalabrini llegó después, 87 años más tarde. Y nunca pretendió ser “don Yo” sino “uno cualquiera que sabe que es uno cualquiera”. Fue poeta, boxeador, agrimensor, periodista, hombre de la noche porteña que indagaba en la filosofía de El hombre que está solo y espera, hasta que la crisis económica del 30 le permitió descubrir el vasallaje que sufría la Argentina. Él, que seguramente había recibido en los colegios la leyenda mitrista sustentada en la opción que había predicado Sarmiento, rompió lanzas con aquella enseñanza: “Todo lo que nos rodea es falso e irreal, falsa la historia que nos enseñaron, falsas las creencias económicas con que nos imbuyeron, falsas las perspectivas mundiales que nos presentan, falsas las disyuntivas políticas que nos ofrecen, irreales las libertades que los textos aseguran”. Y dijo más: “Hay que volver a la realidad y para ello exigirse una virginidad mental a toda costa y una resolución inquebrantable de querer saber exactamente cómo somos”. Así impugnó a la superestructura cultural montada por la oligarquía a la cual el sanjuanino -más de una vez peleado con los estancieros- había aportado su “civilización y barbarie”.
Pero ya en los años treinta era imposible hacerse oír a gritos, como en la época de Sarmiento. Había que investigar, descubrir “la tela de araña metálica (los ferrocarriles) que aprisionaba a la república” y decirlo modesta, pero enérgicamente, en un sótano de Lavalle 1725 donde funcionaba FORJA. No era posible transgredir la ideología oficial desde los grandes diarios donde el mismo Scalabrini había ejercido como periodista, sino sólo hacerlo en un semanario de escaso tiraje: Señales, en cuadernos y volantes entregados en mano y de vez en cuando, desde la tribuna esquinera, montada sobre cajoncitos de cerveza.
Con la nueva concepción nacional no era posible llegar a legislador, ministro o presidente, como el sanjuanino, ni meterse en el barullo de la política llevándose todo por delante. Había que trabajar pacientemente, pero rechazando los cantos de sirena del sistema, comprometerse con la verdad recién revelada aún sabiendo que ello significaba suicidarse para las condecoraciones municipales, los premios de cultura, los sillones de las Academias, las redacciones de los grandes diarios “Y me suicidé... Para vivir, era indispensable matar todo lo que constituye para los hombres normales una manifestación de vida: la lucha de posiciones, el éxito, la pequeña vanidad, la pequeña codicia, el pequeño engreimiento... Matar todo eso es como suicidarse... y quedé convertido en puro espíritu (en “maldito” para el sistema semicolonial)... Las demoníacas potencias del imperialismo británico serían ya inermes para mí... Pero no hay derrota que pueda desalentarme”. Así aceptó el ostracismo, el silenciamiento, las urgencias económicas, para poder dar su verdad en la conferencia barrial, en el diario de escasa circulación, en la conversación de la mesa de café.
Como alguien enseñó alguna vez, quizá Scalabrini Ortiz estaba seguro de la “inevitable irradiación de las ideas necesarias” y por eso sintió como propio del 17 de octubre de 1945: “Era el subsuelo de la Patria sublevado... Lo que yo había soñado e intuido durante muchos años estaba allí presente, tenso, multifacetado, pero único en el espíritu conjunto. Eran los hombres que están solos y esperan, que iniciaban sus tareas de reivindicación”.
Pero no le interesaba personajear, ni trepar a los cargos, ni obtener aplausos ni prebendas, ni inflar su yo. Por eso no aceptó cargos al triunfar el peronismo. Prefirió aportar desde el llano, desde donde pudiera, como un místico de la política, como un argentino auténtico. Por eso, también mantuvo su espíritu crítico.
Entendió que el peronismo erraba algunas veces pero lo expresó en el círculo íntimo. La crítica pública favorecería a la derecha que quería volver al viejo país. Él no se dejó envolver en abstracciones como Sarmiento, sino que entendió que a veces no se puede avanzar tanto como se desea porque enfrente está el enemigo que quiere volver: “Hay muchos actos y no de los menos trascendentales por cierto, de la política interna y externa del General Perón, que no serían aprobados por el tribunal de las ideas matrices que animaron a mi generación. Pero de allí no tenemos derecho a deducir que la intención fuese menos pura y generosa. En el dinamómetro de la política, estas transigencias miden los grados de coacción de todo orden con que actúan las fuerzas extranjeras en el amparo de sus intereses y de sus conveniencias”. Y reforzó la argumentación sosteniendo: “No debemos olvidar en ningún momento –cualesquiera sean las diferencias de apreciación- que las opciones que ofrece la vida política argentina son limitadas. No se trata de optar entre el general Perón y el Arcángel San Miguel. Se trata de optar entre el general Perón y Federico Pinedo. Todo lo que socava a Perón fortifica a Pinedo, en cuanto él simboliza un régimen político y económico de oprobio y un modo de pensar ajeno y opuesto al pensamiento del país”.
Los dos murieron pobres. No hubo sucesión en el caso de Scalabrini y la casa que alquilaba para él y su familia, después declarada monumento histórico, está hoy en manos de la usurpación legitimada por la dictadura genocida. Tampoco puede decirse que Sarmiento se hizo estanciero o tuvo un diario de larga vida, como en el caso de Mitre, pero sí que la clase dominante usó su pensamiento colonial para, como dice Jauretche, “azonzarnos” y fue justamente Scalabrini, aquel “que pertenecía “a los de nadie y sin nada”, que había nacido también un 14 de febrero, quien luchó indoblegablemente para destruir esa superestructura ideológica, es decir, la maquinaria de azonzamiento, lucha que continuamos hoy porque todavía hay sarmientudos que son, por supuesto, los continuadores de lo peor de Sarmiento y negadores de sus aciertos. «

lunes, 4 de febrero de 2013

Postales de un verano caliente

En las grandes ciudades, hay muchos cortos de vista. Ligado al desajuste de la visión, una patología inunda las calles tiñendo de naturalidad el abandono de  los más variados habitantes del desamparo y la marginalidad.Se vuelve letanía lo que describe Sara Makowski :
"El tiempo en la intemperie se vuelve líquido, resbaloso, difícil de retener. La droga hace que se diluya. Las horas y los días pasan, sin dejar rastro aparente. El registro del tiempo está casi siempre ligado a la irrupción de los otros: operativos policiales, instituciones que llegan a trabajar con los chicos de la calle, personal de limpieza de las plazas y parques que los despiertan para realizar sus tareas, otros niños del mismo grupo. El tiempo transcurre diferencialmente en los días de la semana y los fines de semana: durante la semana tienen más visitas de instituciones y más actividades planificadas; los fines de semana se encuentran más solos pero hay mayor cantidad de gente y paseantes que transitan por las inmediaciones, lo que vuelve provechosa la actividad de mendicidad. El tiempo está, además, modulado por las inclemencias climáticas (lluvias, frío, calentamiento por el sol) que pueden obligar a despertarse, a moverse de lugar o a la búsqueda de un espacio - refugio para guarecerse"
En este caluroso verano, donde los paseantes disfrutan de algunos días de descanso, muchos niños y jóvenes pasan horas perdidas entre las calles peligrosas, sin trabajo ni rumbo, presos de la desafiliación social.
La ciudad pujante muestra hermosos edificios, bellos paseos, sendas parquizadas donde una multitud de amantes de la vida sana, gasta zapatillas en actividades aeróbicas cada cual en su mundo, cada uno en su lugar.Lejos de la costa, donde está bueno caminar disfrutando de la caída del sol, hay otros barrios.
En esos barrios el atardecer  es una hora inquietante para quien tenga que estar fuera de la casa, se busca estar dentro del espacio que parece seguro.
Estas son algunas postales de este verano, cuando parece que todos y todas nos tomamos vacaciones.