La Sociología de la Educación es una de las más jóvenes ramas del saber humano, ya que posee alrededor de sólo un siglo de existencia. Fueron Augusto Comte y Emile Durkhein los que le dieron vida como Ciencia general (Comte) y como Ciencias de la Educación (Durkhein).La epistemología de la Sociología de la Educación es enormemente rica en su marco teórico y metodológico. Entre los estudios sociales que formula figuran la Pedagogía, el Colectivo Escolar, el Colectivo Pedagógico, las relaciones sociales, la Institución Escolar, la familiam la comunidad, el desempeño de roles y los códigos de género entre otros.

domingo, 26 de junio de 2016

¿Quienes somos los argentinos? Rupturas y continuidades de la pequeña burquesía desacomodada.

"La identidad nacional refleja una sociedad contradictoria, en la que lo diverso se ha unificado, sí , pero unificado en un proceso signado por la hegemonía de una clase social concreta: la oligarquía terrateniente.
Los señores de la tierra lograron unir a la nación tras años de guerras civiles. Y lo hicieron, por mencionar solo un ejemplo, expurgando la versión original del  Himno Nacional de todos los elementos que nos permitieran reconocernos como latinoamericanos, en el origen común indígena. No fue por ínfulas literarias que en 1900, Julio A. Roca, uno de los principales fundadores del Estado oligárquico, suprimió, entre otras, la parte del Himno que comienza: "se conmueven del inca las tumbas / y en sus huesos revive el ardor / lo que ve renovando a sus hijos / de la Patria el antiguo esplendor...". también eliminó el orgullo insolente de la "nueva y gloriosa nación" con sus sienes coronadas de laureles. Y el "ibérico, altivo león" rendido ante un nuevo país cuyo "antiguo esplendor" arrancaba de los incas, no sólo fue eliminado de la letra de la canción nacional sino que, en los hechos , el viejo imperio colonial se transfiguró en una angelical y comprensiva "madre patria".
No debemos olvidar - y esto impregna nuestra identidad - que la cohesión apuntalada con éstos y otros múltiples elementos ideológicos, puedo lograrse a través de la coerción y el genocidio de nacionalidades que quedaron subordinadas y oprimidas bajo la hegemonía de las clases dominantes. Estas gestaron una identidad dependiente, como el país. Pese a ello, en el seno de esa identidad se han mantenido en lucha otros elementos que, aunque subordinados, emegen   en forma permanente y que son, a nuestro entender la base para amasar una nueva identidad.
Por eso, preguntarnos qué y quienes somos los argentinos es no sólo registrar lo que domina en nuestra propia autoimagen - modelada socialmente desde lo hegemónico - sino bucear, rastrear en lo oculto, enmudecido, reprimido durante siglos."
"La identidad es un proceso mucho más complejo que el que se gesta desde arriba, como sostienen aquellos que en la identidad nacional sólo reconocen los signos del dominador. Se trata  de una construcción compleja y contradictoria que reconoce como esencial la aceptación como propios de los valores del dominador, pero al mismo tiempo y en lucha con éstos viven esas hilachitas de la identidad sometida de indígenas, criollos e inmigrantes. La identidad nacional -y más aun en un país dependiente como el nuestro -  no es un espacio homogéneo, sino que también es el terreno en el que se ha librado y se sigue librando la lucha entre las distintas clases que componen la Nación." 
"Se trata de la misma identidad que recordamos "arruinando" tantas reuniones sociales convocadas por los patrones en las que un peón u obrero con algunas copas encima armaba un zafarrancho con un "Viva Perón, carajo", que era un verdadero grito de guerra. Allí terminaba la confraternización y el paternalismo cedía paso a un profundo desprecio hacia "estos negros de mierda que nunca agradecen." 
"... en la identidad y la conducta...hay aspecto contradictorios... el predominio de unos y otros obedece a causas y circunstancias complejas."
Extractos de "Una nación joven con una historia milenaria" por Josefina Racedo. La Marea, Revistas de Cultura, Arte e Ideas. Año IV. Nº 9. Otoño 1997.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada