La Sociología de la Educación es una de las más jóvenes ramas del saber humano, ya que posee alrededor de sólo un siglo de existencia. Fueron Augusto Comte y Emile Durkhein los que le dieron vida como Ciencia general (Comte) y como Ciencias de la Educación (Durkhein).La epistemología de la Sociología de la Educación es enormemente rica en su marco teórico y metodológico. Entre los estudios sociales que formula figuran la Pedagogía, el Colectivo Escolar, el Colectivo Pedagógico, las relaciones sociales, la Institución Escolar, la familiam la comunidad, el desempeño de roles y los códigos de género entre otros.

domingo, 2 de enero de 2011

EN QUE PIENSAN LOS FILÓSOFOS ARGENTINOS



Los derechos sexuales de la mujer, los cambios tecnológicos, la identidad genética son algunos de los temas
  Y todos coinciden: la filosofía ayuda a cambiar la vida



¿Se puede hacer sufrir a un animal si con eso se desarrolla una vacuna que puede salvar millones de vidas? ¿Los derechos sexuales son parte de lo que le corresponde a un ciudadano? ¿La técnica condiciona cambios en las mentalidades o son determinadas creencias las que hacen necesario que haya un cierto cambio tecnológico y no otro? ¿Hay opciones a los modelos políticos y económicos actuales o ya está todo dicho?

Si alguien creyó que un filósofo tenía que ser obligatoriamente griego o alemán y dedicarse a temas remotos, se equivoca... un poco. Estas preguntas, que miran el árbol pero lo ven desde el bosque, son algunas de las muchas que están tratando de responder los pensadores argentinos de principios del siglo XXI.

Integrantes de distintas corrientes, dentro o fuera de la universidad, los filósofos entrevistados por Clarín coincidieron en que la filosofía ayuda a cambiar la vida. Unas veces, directamente. Otras, porque va generando conceptos que son necesarios para que, por ejemplo, avance la ciencia. Y eso puede llegar lejos si se cree, como Gregorio Klimovsky, que si se desarrolla la ciencia básica, a ella le sigue la ciencia aplicada, eso da lugar a la tecnología y de su mano llegan el desarrollo económico y el bienestar social.

"Filósofo —explica Enrique Marí— es quien elabora un sistema de ideas. A través de los años, la filosofía se fue contaminando de otros pensamientos, como la sociología, la política y la ética. Para algunos, la filosofía tendría que quedar ligada a la física matemática, trabajar con enunciados que se puedan verificar. ¿Y cómo puedo saber qué es el bien, qué es la felicidad? Eso quedaría fuera de la ciencia".

Claro que los filósofos están en el mundo. Y en el mundo pasaron cosas: "Acontecimientos como Hiroshima —dice Marí— cambiaron las cosas: hubo que pensar la ética, incluso la ética de la ciencia".

Por ese camino, gente como Florencia Luna se dedicó a la bioética: "En este momento —dice— estoy trabajando en ''ética e investigación''. Las investigaciones están globalizadas: se planifican por ejemplo en Yale, Estados Unidos, y se hacen en Uganda o en la Puna. Se usan placebos, en algunos casos. La investigación avanza pero hay alguien que puede morir por tomar un placebo en lugar de un medicamento. ¿Es correcto que sea así? Hay temas de bioética en la reproducción asistida, por ejemplo. Uno es si se debe mantener siempre el secreto en la donación de óvulos y espermatozoides. Está el derecho del chico a conocer su identidad genética, que es importante para su salud. Y el derecho al anonimato del donante".

Héctor Schmucler cree que el gran tema de la bioética es la manipulación genética: "Hoy tenemos la pretensión de hacer un mundo de seres fabricados. Pero un rasgo de lo humano es la imprevisibilidad, que es la base de la fantasía y de la libertad. Sin esto no hay seres humanos".

"Hay gente —dice Klimovsky— que es partidaria de la eugenesia. ¿Se debe permitir que nazca gente con deformaciones? Me interesa la filosofía de la ciencia y eso significa pensar por qué hay que confiar en la ciencia, cómo se reconoce que una teoría es buena, cómo se produce conocimiento. La filosofía no puede prescindir de la lingüística. El pensamiento tiene que ver con el lenguaje".

Klimovsky cree que, para hacer ciencia teórica, es indiferente vivir en San Francisco, en Otawa, en Tokio, en La Paz o en cualquier parte: "Es universal", asegura. No todos están de acuerdo con esto. Christian Ferrer, por ejemplo, dice que "no se puede hacer tratados filosóficos desde los países periféricos. Por eso, apareció en lugares como Argentina el ensayismo. Sarmiento, Alberdi, Ezequiel Martínez Estrada están en esta línea. A mí, que me interesa el ensayo, me parece que hoy un tema es la técnica. Quiero decir: qué relaciones establece la técnica con la ciudad, con el trabajo. En Argentina, las innovaciones tecnológicas entran con una mezcla de agresión y snobismo, y un ejemplo es la idea de tener Internet en todas las escuelas. Pienso en Internet como voluntad de poder, pero entre nosotros parece que pensar Internet con sentido crítico puede llegar a convertirte en un enemigo del pueblo".

Héctor Schmucler también trabaja sobre la tecnología, vinculada al tema de la memoria. "La memoria —dice— es uno de los rasgos de la naturaleza humana. No se trata sólo de lo que se rememora: hay un orden de valores que hace que uno rescate unos hechos y no otros. Memoria es aquello que la voluntad decide no olvidar. Por otra parte, pienso en la técnica pero no como instrumento sino en la idea que está antes del instrumento. Hay quien cree que la técnica avanza sola y condiciona otros cambios. Pero, por ejemplo, si no hubiera una idea de la producción, de reproducir rápidamente el dinero, la velocidad pierde sentido. Entonces, tenemos una tendencia contemporánea al olvido: la memoria no tiene cabida cuando hay un frenesí de la novedad. La novedad, para instalarse, necesita el olvido. Pensamos el mundo como instrumento, como algo que hay que aprovechar. Por eso ahora todos son recursos: la gente, recursos humanos; los bosques, recursos naturales. Para esto, la memoria tiene que desaparecer".

Desde distintos campos, dentro de la filosofía, hay pensadoras trabajando temas de género. "Por ejemplo —dice Diana Maffia— en filosofía política, hay que ver cuáles son los atributos de un ciudadano. Si los derechos sexuales lo son, harán falta políticas activas de parte del Estado, teniendo en cuenta que parte de los ciudadanos son mujeres. Estamos de acuerdo en el ejercicio de la autonomía. Pero hay que pensar que varones y mujeres pueden necesitar cosas diferentes para ejercer su autonomía. Los varones, que el Estado no intervenga. Las mujeres, que sí, que tenga una política activa de anticoncepción".

Por su parte, Maffia trabaja ahora sobre las metáforas sexuales en la ciencia: "Hay un ejemplo de explicación de la fecundación, en la que los espermatozoides son un ejército aguerrido y el óvulo no hace nada. Así, parece que la fecundación es una transacción entre espermatozoides. Esto no es neutral: usar un lenguaje épico hace que se trasladen cuestiones sociales a la biología. Eso puede dificultar la comprensión de algunas cosas y en este caso, eso pasaba: no se entendía por qué un espermatozoide entraba y otro no. Hasta que una bióloga sugirió: ''¿No será que el óvulo hace algo?''. Se descubrió que sí".

Aunque, como se ve, los filósofos pueden trabajar sobre temas que son de absoluta actualidad, la filosofía nunca ha pretendido tener una utilidad aquí y ahora. Son muchos los que le discutirían a Raúl González Tuñón eso de que "con la filosofía poco se goza". Alberto Moretti, director del Departamento de Filosofía de la UBA, dice que "la influencia de la filosofía no es directa sino que se va macerando en largos años y con el trabajo de mucha gente. Hay trabajos, como los de ética o la filosofía política, que parecen más cercanos al interés de la comunidad. Otros que parecen más lejanos, pero no se sabe, a la larga, qué trabajo va a ser importante y va a resultar un aporte significativo".

Pensar de otra manera, pensar que no es obvio lo que parece obvio es tarea de filósofos. "Hay una masa de pensadores que vienen de la economía —dice Marí— que tratan de persuadirnos de que no hay alternativas. Como intelectual, trato de crear ideas opuestas, para escaparle al pensamiento único. Si ellos tratan de presentar como naturales ideas que son sociales, yo quiero mostrar la trampa, la extorsión a que nos vemos sometidos. Pienso para crear un sentido común opositor".

Fuente: Diario Clarín, 24.04.2001

Nota: El Filósofo Enrique Marí falleció el 03/07/2001.
Fue abogado, docente de Derecho y Ciencias Sociales e Investigador del Conicet.
Era un defensor de los derechos humanos.
Difundió a grandes intelectuales franceses, como Foucault y Althusser, en los años de la dictadura.
Era profesor consulto en las facultades de Derecho y Ciencias Sociales, en las cátedras de Filosofía del Derecho y de Epistemología de las Ciencias Sociales.
También enseñó en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo.

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